GOBIERNO DEL ESTADO
SECRETARÍA DE CULTURA

Del 12 al 16 de Octubre 2005 PROGRAMACIÓN


Festival de Otoño Eduardo Mata
“El puente entre la vocación y la tradición”.

La vida de cada hombre está unidad a diversas gentes, , momentos y espacios; y con el correr de los años, estos puentes van formando senderos en los recuerdos.Uno de esos hombres fue Eduardo Mata, que desde su infancia tendió un estrecho puente con Oaxaca, tierra que aunque no lo vió nacer, lo acogió entre sus brazos, amor al que primero el niño y después el hombre, respondió en la misma medida. El pequeño Eduardo Mata llegó a la ciudad de Oaxaca a los cinco años de edad, cuando su padre, Federico Mata Sarmiento (oaxaqueño de nacimiento), fue nombrado Jefe de Hacienda por el presidente Miguel Alemán.

Acompañaban al nuevo funcionario, su esposa, Ana María Asiaín y sus tres hijos: Federico, Ana María, y Eduardo, quienes vivieron su infancia y adolescencia rodeados de los añejos edificios, espaciosas calles y jardines, en donde la música cautivó al pequeño Eduardo.

La infancia de quien años más tarde se convertiría en un importante director de orquesta se insertó en una época en donde todo suceso se volvía un acontecimiento: la apertura de la carretera panamericana, las funciones de cine y de las carpas de teatro, la pavimentación aérea con la capital de la República.

Esos acontecimientos cambiarían la vida cotidiana de la pequeña ciudad durante las décadas de 1940 y 1950, sin duda, tendrían una influencia decisiva en Eduardo Mata. Pero fue bajo los frondosos laureles del zócalo , que la música lo cautivó al escuchar la banda del Estado de Oaxaca, bajo la cadenciosas batuta del maestro Amador Pérez Torres y después bajo la batuta firme y enérgica del maestro Diego Innes.

En una carta dirigida a uno de sus amigos, Jorge Linares, el niño Eduardo, en ese entonces a punto de cumplir 13 años y siendo estudiante del Conservatorio de Música en la ciudad de México, relata en breves líneas su inquietud de comprar una batuta que no soltaría a lo largo de su corta pero disciplinada vida.

Eduardo Mata cumplió sus sueños de niño y fue lo que siempre quiso ser: un director de música reconocidos mundialmente, porque la música fue su ciencia, arte y salvación al mismo tiempo, convirtiéndola en el centro de su proceso creador.

Guiado por ella, Mata emprendió otros vuelos lejos de su país, pero el puente tendido con Oaxaca desde su infancia siempre permaneció en su corazón; a ella volvería, con él mismo dijo “en busca de ese aire que produce gente valiosa y quienes vivimos o pasamos largas temporadas en esta tierra, hemos sentidos las vibraciones que emana y que se reflejan particularmente en el arte y en quienes lo practican”.

Mata no solo volvería a Oaxaca para buscar el cielo azul intenso y el barullo de sus mercados, sino con la intención de devolver a su tierra adoptiva lo que en ella había aprendido: la música.

Uno de sus últimos sueños, poco antes de morir trágicamente en 1995, fue la creación de una escuela de música en la ciudad de Oaxaca.

Escalar y volar; formas de alcanzar la cumbre, de acercarse a ese cielo azul y estrellado de Oaxaca, que se contempla desde las ruinas de Monte Albán, donde, se manera simbólica, la familia Mata esparció puñado de las cenizas de Eduardo para que flote su silencio cargado de resonancias musicales.

FESTIVAL EDUARDO MATA
JUSTIFICACIÓN.

La promoción y gestión cultural puede abordarse en la formación de nuevos públicos que aprecien y participen de los bienes y hechos culturales y la formación de individuos y comunidades productoras y oferentes de cultura.

La Secretaría de Cultura lleva a cabo festivales culturales en los que se promueve, difunde y fomenta el desarrollo de la educación artística, rescatando e investigando los elementos artísticos de la cultura popular y autóctona para el fortalecimiento de la identidad de los grupos étnicos y mestizos que conforman el Estado de Oaxaca, aprovechando su riqueza y capacidad creativa como una expresión más de la cultura universal.

El Festival “Eduardo Mata”, se caracteriza por llevar a cabo conciertos de música clásica en escenarios cerrados y abiertos sosteniendo un encuentro musical con el público que conformado pro niños, jóvenes y adultos se deleitan con la música de los grandes maestros; Beethoven, Mozart, Tchaicovski, Bizet, entre otros.

Hoy en su edición 2005 el Festival no solo renova su espíritu de difundir y promover este tipo de festivales sino que busca el acercamiento de un público mayoritario, vuelve como en sus inicios a ofrecer todos sus conciertos gratuitamente, actualmente en un espléndido marco en su reciente restauración como es el Teatro Macedonio Alcalá, uno de los símbolos más importantes del Patrimonio Cultural edificado de la cultura oaxaqueña.

OBJETIVO.

Promover, difundir y fomentar el gusto y la apreciación musical de concierto coadyuvando en la formación integral de los jóvenes y niños, estimulando en la sociedad civil y comunitaria la participación en las actividades artístico-culturales que contribuyen al enriquecimiento de su cultura.