Fundado en 1529, se considera el primer convento construido por los dominicos en Oaxaca. Hoy en día es la sede de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca [FAHHO] y tiene la misión de difundir las labores de la FAHHO, misma que desde 1994, ha invertido recursos vitales y económicos para contribuir en la construcción de un mundo más humano.

Dirección: Hidalgo 907 (Antiguo Callejón de San Pablo) 68000 Oaxaca de Juárez, Oaxaca
México

  • Tel: (951) 501 8800
  • Facebook: Centro Cultural San Pablo
  • Email: infosanpablo@fahho.org
  • Sitio web: www.san-pablo.mx

San Pablo abrió sus puertas el 26 de noviembre de 2011 con una oferta cultural y académica. Esta realidad es posible, gracias a que la FAHHO, desde 2005, realizó una inversión de 54.5 millones de pesos para la adquisición de 5 propiedades; y otra más de 132 millones de pesos para su rescate y adecuación. Con una inversión total de 186 millones de pesos, la FAHHO logró convertir San Pablo en lo que hoy es: un espacio para la cultura y las artes, desde una perspectiva intercultural.

El Ex Convento dominico

El ex convento de Santo Domingo de Soriano, mejor conocido como San Pablo, fue el primero construido en Oaxaca por los dominicos, en 1529. Su historia está ligada a sismos geológicos, políticos y comerciales, y luego de más de 400 años en que ha sido profanado en sus símbolos sagrados, fragmentado hasta la deformación arquitectónica, oculto ante la mirada de los oaxaqueños, una restauración integral emprendida por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) permitirá, además del rescate de un inmueble patrimonial, el uso de un sitio en beneficio de la comunidad.

La intervención arquitectónica

Para aproximarnos a una imagen de lo que el Taller de Arquitectura de la Casa de la Ciudad, y luego el arquitecto Mauricio Rocha, se enfrentaron al iniciar el rescate del ex convento de Santo Domingo de Soriano, mejor conocido como San Pablo, es preciso considerar que la historia del inmueble, fundado en 1529, está vinculada a sismos, venta de terrenos durante el siglo XVIII, la nacionalización de los bienes de la Iglesia en 1860, la drástica intervención en su estructura para trazar una calle, y que durante el siglo XX alojó un conjunto de casas habitación, negocios, un hotel, talleres mecánicos y estacionamiento.
Antes de la intervención fueron emprendidas dos investigaciones minuciosas: histórica y arqueológica, a cargo de Sebastián van Doesburg y Gilberto Hernández Díaz, respectivamente, que permitieron el trabajo de remoción de estructuras realizado por el arquitecto Gerardo López Nogales, y posteriormente, la intervención arquitectónica dirigida por Mauricio Rocha.

Estas investigaciones, así como la restauración y adecuación del sitio, fueron supervisadas y avaladas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).Cada etapa histórica sobre el inmueble del ex convento de San Pablo fue visible en capas constructivas que sobrecargaron la estructura del edificio, destruyeron algunas partes, dañaron sillares de cantera y en general añadieron, una a una, formas distintas de concebir el lugar y el espacio. Los retos de la intervención arquitectónica se plantearon desde el retiro de pisos y muros que sobrecargaban la estructura del inmueble. Ya en la etapa de diseño, una de las tareas más arduas fue conciliar los distintos lenguajes arquitectónicos en el sitio, considerando el uso académico-cultural que tendrá.

A partir del criterio de reversibilidad que prevalece en la restauración, Mauricio Rocha decidió emplear estructuras atornillables de metal y madera –también avaladas por el INAH–, para crear un espacio “limpio”.
Rocha cuenta que la solicitud de la presidenta de la FAHHO, la historiadora del arte María Isabel Grañén Porrúa, fue diseñar un espacio cultural que considerara una biblioteca de acceso público, y una escuela de lenguas indígenas: “¿cómo podía caber todo esto en un proyecto que corría el riesgo de, si lo limpiábamos, quedar en una ruina, restaurado, pero una ruina? Fue ahí donde se decidió una intervención contemporánea, y creo profundamente que se puede hacer una afirmación del siglo XXI siempre y cuando sea con un profundo respeto y cuidado”. Fue respetado “el espíritu del claustro: un edificio que se recoge a un patio, un patio que tiene una ventana, como decía Barragán, que se abre al cielo”, continúa el arquitecto.

El centro académico y cultural (Biblioteca de investigación Juan de Córdova)

El Centro Académico y Cultural San Pablo ahora es la Biblioteca de investigación Juan de Córdova. Está ubicada en el Centro Cultural San Pablo, sede de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca A.C.


La Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, ubicada en el Centro Cultural San Pablo en la histórica ciudad de Oaxaca, es una iniciativa de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Articula servicios y acervos académicos con proyectos culturales, sobre todo los que tienen como propósito promover las herencias culturales de Oaxaca y México. Además de ofrecer servicios bibliotecarios, sus actividades abarcan eventos, exposiciones, cursos, investigación académica y protección del patrimonio cultural.

Fray Juan de Córdova nació en España en 1501 o 1503. Su primera carrera era de militar cuando sirvió al emperador Carlos V en los campos de Flandes en donde obtuvo el cargo de alférez. Con este puesto sirvió en el cerco de Viena en 1529. Pasó a las tierras que los europeos llamaban la “Nueva España” y acompañó a Francisco Vásquez de Coronado en la exploración de Cíbola en 1540 a 1542. A su regreso, abandonó su carrera militar y tomó el hábito de Santo Domingo en el convento de México en 1543, un cambio que su estudio del latín en su niñez facilitó. Poco después llegó al convento de Santo Domingo en Antequera. Al entrar en la iglesia exclamó, según los cronistas dominicos: “éste es mi descanso por todos los siglos, aquí habitaré siempre, por que lo escogí.” El prior de este convento, que hoy en la ciudad de Oaxaca se conoce como San Pablo, encomendó a fray Juan a salir por los pueblos zapotecos colindantes y así comenzó su estudio de la lengua zapoteca. 
Unas décadas después fue elegido provincial, pero no tardó en regresar “à su querida [región] Zapoteca” y vivió en el pueblo de Tlacochahuaya. En este pueblo, con la ayuda de sus consultantes anónimos zapotecos, terminó su gran vocabulario y arte (i.e. gramática) de la lengua zapoteca, los cuales fueron impresos en 1578. El vocabulario que compilaron tiene más de 30 mil entradas, lo que lo hace el diccionario zapoteco más extenso hasta la fecha. Además, la gramática –la cual contiene una amplia descripción del calendario zapoteco– se imprimió en 1578, es decir, ocho años antes de la impresión de la primera gramática de la lengua inglesa. “El peso de los años … le postró” y pidió que lo llevaran a su convento de Antequera donde falleció en 1595. 
Por su trabajo pionero en la lingüística del zapoteco y su asociación biográfica con el ex-convento de San Pablo, la biblioteca de investigación del Centro Cultural San Pablo retoma su nombre para recordar la importancia que este espacio ha tenido en el desarrollo del estudio y la lecto-escritura del zapoteco así como otras lenguas de Oaxaca (fuente principal: fray Francisco de Burgoa).

La aportación social

Los logros de este proyecto son diversos, entre ellos el rescate de un convento que se encontraba oculto al aprecio de los oaxaqueños, la puesta en uso público de un bien patrimonial a través de un centro académico y cultural, pero sobre todo, será un lugar para el pensamiento y la interacción social, para el disfrute de la cultura en beneficio principalmente de los oaxaqueños.
En especial, será muy relevante el rescate de un pasaje perpendicular desde la calle de Independencia hacia Hidalgo, que dejará acceder al atrio de la iglesia y ex convento de San Pablo.

Cultura medioambiental
Partiendo de la visión de que el arte y la cultura están intrínsecamente ligados al desarrollo sustentable, tanto económico como ambiental, el ex convento de San Pablo ha sido construido considerando sistemas de captación de agua de lluvia y de fotoceldas, para aprovechar la energía solar.
El arquitecto Gerardo López Nogales explicó que el aprovechamiento de la energía solar se realizará a través de 32 paneles de 170 por 70 centímetros, colocados en forma de techo sobre uno de los costados del edificio, cercano a la calle Independencia.
Además del sistema fotovoltaico, también está en proceso de conclusión un sistema de captación de agua de lluvia que será ejemplo de autosustentabilidad. Investigación y diseño del Instituto de la Naturaleza de Oaxaca (INSO), este proyecto captará el agua pluvial de los techos del Centro Académico y Cultural San Pablo, para luego almacenarlos en una cisterna. El agua captada servirá para suministrar el agua para los servicios sanitarios, cafetería y riego de áreas verdes.

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