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La portada
era austera y el interior tenía altares y retablos.
Hacia 1667 la autoridad eclesiástica autorizó la
construcción de las bóvedas de las naves, la sacristía
y la sala capitular, que fueron concluidos en 1678.
En 1682 fueron trazadas las capillas laterales, concluyéndose
su construcción en 1694. Un intenso temblor en 1714 causó
serios daños, tanto en el interior como en la fachada,
lo que obligó a cerrarla al culto. El 1724 decidieron la
reconstrucción, otorgando el proyecto al arquitecto local
Miguel de Sanabria el 17 de octubre de ese mismo año. El
proyecto comprendió construir las bóvedas de la
capilla del Sagrario y la capilla de Guadalupe. Las obras de reconstrucción
fueron limitadas a la reapertura del culto en 1730, en vísperas
de la navidad del mismo año.
La inauguración
y dedicación a la Virgen de la Asunción de María
fue hecha por el obispo Fray Francisco Santiago y Calderón
el 21 de abril de 1733. Entre 1735 y 1736 se reconstruyeron los
campanarios. El diseño de la portada fue aprobada el 21
de abril de 1741 y su construcción concluyó en 1752.
En 1890, ante
la ausencia del obispo de Oaxaca Eulogio Gillow, el cabildo substituyó
el remate por un campanario con reloj, mismo que fue retirado
a principios de los años cuarenta del siglo pasado y reemplazado
por el remate actual al tiempo que se reconstruían los
campanarios.
En 1982 fue
retirada la reja del patrio atrial quedando integrado a la Alameda
de León y ampliado hacia el zócalo de la ciudad.
El hastial principal de la catedral está integrado por
la portada y dos torres con campanario.
La portada
es de estilo barroco del siglo XVII, comprende su composición
tres cuerpos y cinco calles que, a través de cornisas y
columnas corintias de fuste tritóstilo conforman una retícula
de quince cuadrantes, donde se disponen vanos de acceso, nichos
con esculturas y marcos acodados con excelentes relieves.
En el primer cuerpo están ubicados tres vanos de acceso
profusamente decorados con relieves florales; a la izquierda del
acceso central se encuentra la imagen de San Pedro y a la derecha
San Pablo. En el segundo cuerpo, al centro, sobresale un relieve
que representa la Asunción de María, flanqueado
a la izquierda por San José y San Pedro de Arbués.A
la derecha por Santiago el mayor y San Juan Nepomuceno.
En la calle
central del tercer cuerpo, aparece otro marco de igual calidad;
representa la adoración del Santísimo; está
flanqueado por San Marcial, patrón de Oaxaca, y el arcángel
San Miguel(a la izquierda), y por San Jerónimo y San Gabriel
Arcángel(a la derecha).
El remate
es un frontón curvo, con la representación del Espíritu
Santo.
Las portadas laterales, norte y sur, son también de estilo
barroco. Ambas son semejantes en su composición; comprenden
tres cuerpos definidos por columnas jónicas y corintias,
cuyos fustes tritóstilos se decoran con entrelazos florales,
rombos y estrías.
El vano de
acceso, con arco de medio punto y pilastras estriadas, ocupa el
primer cuerpo. En el segundo hay un nicho con escultura y en el
tercero una ventana octagonal. La portada norte tiene la imagen
de Moisés y la sur la imagen de Santa Rosa de Lima.
El interior del templo se organiza a partir de una planta basilical
de tres naves y capillas laterales; además contiene las
capillas del Sagrario y la de la Virgen de Guadalupe; también
la sacristía y sala capitular entre otros anexos.
Destacan como
peculiaridades la ubicación de la cúpula -de planta
octagonal-, las bóvedas vaídas de la nave central;
así también la bóveda de medio cañón
de las naves laterales o procesionales. Además, es interesante
la comunicación entre el coro y el presbiterio, la posición
y el espesor de los pilares -de muros y contrafuertes- cercano
a los dos metros de grosor.
En el aspecto artístico se distingue el cancel de madera
tallada con grabados en vidrio y el altar del perdón ubicados
en la entrada principal. Llama la atención el coro con
su sillería, barandales y órganos de tubos así
como el altar mayor en el presbiterio con el ciprés y la
escultura de la Virgen de la Asunción.
También
existe una importante colección de pinturas que se han
incorporado al tesoro de la Catedral desde principios del siglo
XVIII. Destaca el Lienzo que representa a San Cristóbal,
fechado por un autor anónimo en 1720, y los cuadros al
óleo de la sacristía, especialmente El Triunfo de
la Iglesia.
El mayor número
de piezas de arte, en especial de las capillas, proceden del siglo
XIX. En las capillas laterales y en otras zonas del interior hay
imágenes y reliquias, entre éstas, los restos de
la Cruz de Huatulco.
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